Hay días en los que te acercas a la ventana, subes la persiana y descubres todo lo que el último año dejó atrás: polvo, manchas de lluvia, telarañas y restos de insectos que parecen pequeñas obras de arte.
Y entonces piensas: «Habrá que limpiarlo…»
Antes o después, todos acabamos siendo uno de estos cinco personajes.
1. El fan de los gadgets
Cree firmemente que la tecnología puede con todo.
Sale con un palo telescópico larguísimo, conecta la manguera y convierte la limpieza en un espectáculo acuático.
Resultado: todo mojado.
Él sonríe satisfecho.
2. El burgués
No limpia persianas.
Llama a alguien que lo haga.
Mientras tanto, café en mano, observa la escena como si fuera un programa de televisión.
3. El clásico DIY
Un cubo, un trapo y mucha determinación.
Acaba cansado, mojado… pero orgulloso.
No es perfecto, pero está limpio.
4. El perezoso del spray milagroso
Pulveriza. Espera. Confía.
Durante diez minutos parece funcionar.
Después… mejor no mirar.
5. El inventor
El que piensa: «Tiene que haber una forma más inteligente».
Y la hay.
Clean Blind limpia ambos lados de la persiana al mismo tiempo, sin escaleras, sin esfuerzo y sin desastre.
Veinte minutos y listo.